Me pareció sexista hacer una lista de las damas que inundan las playlists de mi iPod, y dejar de lado a los muchachos, que también aportan lo suyo.

Jens Lekman
Hace poco, Lekman estuvo en Buenos Aires presentándose en la última edición del Nuevos Aires Folk, llamado esta última oportunidad “la invasión sueca” por la presencia de la banda Loney Dear. As usual, me lo perdí como una tarada. Canciones como A Postcard to Nina, Friday night at the drive-in bingo y The opposite of Hallelujah son maravillas composicionales, que acompañadas de la única y croonesca (no digo de crooner porque después me apalean por el uso libre de ‘crooner’ que tengo en general) de Lekman.

Sondre Lerche
Seguimos con los crooners nórdicos, en este caso, este muchacho de noruega. Lerche pasó por todos lados, la melodía jazzy en Duper Sessions (medio embole) y el toque de rock en Phantom Punch (un fiasco), pero su talento siempre residirá en los himnos pop que sabe componer excelentemente, como Sleep on needles, On the Tower y el clásico Two way monologue. Lo descubrí un día viendo Mtv de madrugada (cuando Mtv pasaba música y no era una versión teen de E! Entertainment) y me dije “con esta cara de nabo, canta así?!”. Por suerte, este año respondió a las plegarias de “por favor, que Sondre deje de hacerse el interesante y de sacar discos pedorros” con Heartbeat Radio, quinto disco de estudio.

Brendan Benson
BB es un habitante relativamente nuevo de la tierra de mi ipod. Jude me hizo escuchar Cold Hands Warm Heart un día en el colectivo y me pasó temas sueltos. Después de ahí, Benson se coló en mis oídos como quién no quiere la cosa; primero, instalándose en el shuffle, y después con una escucha compulsiva de su disco de 2002, Lapalco, una obra maestra del power pop. Benson también tocó en la banda The Racounters, con el maestro Jack White. Altamente recomendable.

John Mayer
John y yo tenemos historias. Afino mi guitarra con las notas de Victoria, un tema de su primer EP Inside Wants Out, usaba mi mensualidad de adolescente para comprarme sus discos (caritos en ese momento) y los escuchaba día tras día en mi discman (!!!). Pero, como todo amor adolescente, a esas maravillas en las que los ojos púberes encuentran la devoción de la ansiedad, se fue desgastando. Su último disco, Continuum, me gustó pero no me quitó el sueño. Ahora se despacha con otro album de estudio, Battle Studies, cuyo primer corte se parece en demasía a varios de sus temas. Una amiga lo resumió a la perfección: “John se achanchó musicalmente”. Sí, hasta los músicos (especialmente los músicos) pueden decepcionarnos. Algo más a destacar: Mayer es un increíble guitarrista de blues. No es cualquier gomazo con una guitarra acústica y letras sensibles.

Conor Oberst
Oberst es el folk rock hecho carne. Discos como I’m wide awake, it’s morning, Cassadaga (estos dos con Bright Eyes) y Conor Oberst & The Mystic Valley Band (que conseguí a 20 pé en su show de la Trastienda el año pasado, una ganga!) me dejan sin palabras. No hay más romance que la frase de la canción First day of my life: This is the first day of my life, swear I was blind before I saw you. =)
No linkeo porque es cansador y me quiero ir a dormir. Busque, gente, busque!